El Maltrato

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Definicion del maltrato

11.05.2010 21:59

Maltrato es toda aquella conducta o conjunto de conductas que ocasiona, causa o provoca en una o más personas un perjuicio, daño, sufrimiento, malestar y/o perturbación.

Existen dos tipos fundamentales de Maltrato, los cuales siempre deben considerarse íntimamente relacionados: Maltrato Físico y Maltrato Psíquico.

El Maltrato Físico es todo Maltrato caracterizado por sus manifestaciones físicas, es decir, materiales o corporales.
El Maltrato Psíquico es todo Maltrato caracterizado por sus manifestaciones psíquicas, psicológicas, mentales o morales, es decir, a nivel emocional (de los sentimientos) y/o a nivel intelectual (de la inteligencia, la cultura, la memoria, etc.).

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El Maltrato Prenatal-Postnatal y Maternal

11.05.2010 21:53

 

         El maltrato infantil, es cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor, ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales o de negligencia  que amenazan al desarrollo normal tanto físico como psicológico del niño.

         El maltrato Maternal, referido a la mujer como madre desde el mimo instante de la concepción o, a la mujer que ya ha sido madre o va a serlo aún sin haber concebido.

      Cualquier daño de cualquier tipo infligido a una madre o que ella misma se lo aplica supone un atentado contra su integridad personal y un riesgo para a integridad de su hijo/a antes del nacimiento.

 

TIPOS DE MALTRATO INFANTIL

 

-El maltrato infantil se subdivide en dos grupos:

● Pasivo: Comprende el abandono físico, que ocurre cuando las necesidades físicas básicas del menor no son atendidas por ningún miembro del grupo que convive con él. También comprende el abandono emocional que consiste en la falta de respuesta a las necesidades de contacto físico y caricias y la indiferencia frente a los estados anímicos del menor.

  Activo: Comprende el abuso físico que consiste en cualquier acción no accidental por los padres o cuidadores que provoquen daño físico o enfermedad al menor. La intensidad puede variar desde una contusión leve hasta una lesión mortal. También comprende el abuso sexual, que consiste en cualquier tipo de contacto sexual con un menor por parte de un familiar, tutor o cualquier otro adulto.

         Otra forma de maltrato infantil es el caso de los niños testigos de violencia, "cuando los niños presencian situaciones crónicas de violencia entre sus padres. Los estudios comparativos muestran que estos niños presentan trastornos muy similares a los que caracterizan a quienes son víctimas de abuso (Corsi, 1994).
Respecto a lo que se refiere a las agresiones psíquicas o psicológicas, que están dirigidas a dañar la integridad emocional del niño comprenden todo tipo de manifestaciones verbales y gestuales, así como
actitudes que los humillan y degradan pero esto no es lo más grave, pues las heridas del cuerpo duelen pero tienden a cicatrizar pero las heridas del alma –que no dejan evidencia física- tardan mucho más en sanar si es que sanan antes de que se le acumule otra herida más, estas generan sentimientos de desvalorización, baja estima e inseguridad personal, los cuales más tarde pueden manifestarse en violencia social.

 

Causas del maltrato infantil

Entre las causas principales que generan el maltrato a menores, se pueden mencionar las siguientes:

         Personalidad o modelo psiquiátrico/psicológico (Cantón y Cortés, 1997) postulaba una relación entre el abuso/abandono infantil y la presencia de enfermedades mentales o de algún síndrome o desorden psicológico específico, en la actualidad varios autores admiten que solo entre un 10 y un 15% de los de los padres abusivos ha sido diagnosticado con un síntoma psiquiátrico específico.

         Económicas. Esto es a partir de la crisis que prevalece en nuestra entidad federativa y el desempleo que trae consigo que los padres que se encuentran en esta situación desquiten sus frustraciones con los hijos y los maltraten ya sea física o psicológicamente, el maltrato infantil se presenta en mayor medida en los estratos de menores ingresos.

         Culturales. En este rubro se incluye a las familias donde los responsables de ejercer la custodia o tutela de los menores no cuenta con orientación y educación acerca de la responsabilidad y la importancia de la paternidad y consideran que los hijos son objetos de su propiedad. A estos tutores les falta criterio para educar a sus hijos.

         Sociales. Cuando entre los padres se produce una inadecuada comunicación entre ellos y sus hijos, se da pie a la desintegración familiar (modelo psiquiátrico/psicológico). En la mayoría de los casos, esta causa va paralela al nivel socioeconómico de los padres y el ambiente que rodea a la familia. Así mismo, es inducida por la frustración o la desesperación ante el desempleo, los bajos ingresos familiares y la responsabilidad de la crianza de los hijos.

         Emocionales. La incapacidad de los padres para enfrentar los problemas, su inmadurez emocional, su baja autoestima, su falta de expectativas y su inseguridad extrema motivan que desquiten su frustración en los hijos y no les proporcionen los requerimientos básicos para su formación y pleno desarrollo.

         Biológicas. Se trata del daño causado a los menores que tienen limitaciones físicas, trastornos neurológicos o malformaciones. Por sus mismas limitaciones, estos niños son rechazados por la sociedad y por consiguiente sus padres o tutores los relegan o aceptan con lástima.

 

 

 

Consecuencias durante la infancia

 

     La principal y secuela que los malos tratos producen en el desarrollo de los niños es precisamente su retraso que se nota alrededor de la edad de un año, y ya es muy claro a los veinticuatro meses.

Las áreas comportamentales que se encuentran más afectadas en este periodo son las siguientes:

         Area cognitiva: presentan un menor desarrollo cognitivo, se muestran más impulsivos, menos creativos, más distraibles y su persistencia en las tareas de enseñanza aprendizaje es menor. Son menos habilidosos resolviendo problemas y cuando llegan a la edad escolar muestran peores resultados en las pruebas de CI y tienen malas ejecuciones académicas.

         Area social: mencionan que estos niños, a los 18 y 24 meses sufren un apego ansioso y presentan más rabia, frustración y conductas agresivas ante las dificultades que los niños no maltratados. Entre los 3 y 6 años tienen mayores problemas expresando y reconociendo afectos que los controles. También expresan más emociones negativas y no saben animarse unos a otros a vencer las dificultades que se presentan en una tarea.

         Área del lenguaje: Beeghly, Carlon y Cicchetti (1986) descubrieron que los niños que padecen de maltrato físico, a los 30 meses, no se diferencian de los niños control en cuanto a lenguaje comprensivo pero si en el productivo, en lo que se refiere a sensaciones, sentimientos y necesidades y los niños que padecen abandono y maltrato físico presentan un déficit en la expresión de este tipo de verbalizaciones referentes a estados internos.

         Área de autonomía funcional. Pino y Herruzo (2000) señalan que por un lado, puede haber conductas de cuidado personal (aseo, vestido, nutrición, etc.) que en condiciones normales deben ser aprendidas en el seno familiar y, por otro lado, están las habilidades de la vida en comunidad, es decir, la capacidad que el sujeto tiene de funcionar de forma independiente a sus progenitores o cuidadores y muestran que los niños que padecían diferentes formas de maltrato presentaban un apego ansioso, en especial los que sufrían abandono emocional.

         Problemas de Conducta. Se refiere a los problemas de comportamientoen general (conductas agresivas, hiperactivas y disruptivas). Como ya se ha mencionado, los problemas de conducta agresiva se presentan principalmente en los niños maltratados físicamente.

 

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El maltrato infantil

11.05.2010 21:50

 

“El maltrato infantil es un problema escondido en muchos países, debido a que no se cuenta con datos y a que el tema está cargado de vergüenza y negación. No obstante, el maltrato infantil es un problema en los países tanto desarrollados como en desarrollo.

Son muchas las razones que inducen a creer que el maltrato y descuido de menores se tornará todavía más común a medida que los países hacen la transición de economías reglamentadas a economías de mercado más abiertas y con menos estructuras para el bienestar social. Debido a que el crecimiento urbano recarga los servicios médicos y sociales; debido a que las mujeres ingresan al mercado del trabajo en mayor número; y debido a que por diversas causas más familias se ven desplazadas de sus hogares y su entorno cultural”.

Este problema se presenta a lo ancho y largo de nuestro país, cualquier niño sin discriminación de edad, sexo o condición socioeconómica puede ser víctima de maltrato infantil en cualquiera de sus formas.

 

 

 

¿Qué es el maltrato infantil?

El maltrato a los niños y niñas es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que puede producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo.

El maltrato vulnera derechos fundamentales de los niños y niñas y por lo tanto, debe ser detenido... cuanto antes, mejor.

En este sentido, la escuela y los docentes pueden y deben cumplir el papel importante.

 

 

 

 ¿Cuáles son las formas de maltrato a niños?

Pueden distinguirse varias formas de maltrato, que los adultos ejercen sobre los niños:

* la NEGLIGENCIA que se expresa en desprotección, descuido y/o abandono;

* el MALTRATO FÍSICO que es toda forma de castigo corporal e incluye también, el encierro o la privación intencional de cuidados o alimentos;

* el ABUSO SEXUAL, consiste en obligar o persuadir a niños/as para que participen en actividades sexuales adultas, frente a las que no pueden dar un consentimiento informado;

* el MALTRATO EMOCIONAL, que acompaña a todas las otras, pero que puede ejercerse independientemente de las demás por ejemplo, mediante amenazas aterrorizantes, descalificaciones, desvalorizaciones y/o ausencias de expresiones cariñosas.

 

Todas las formas de maltrato que hemos descripto producen en los niños/as daños variables en función de diversos factores, especialmente la intensidad que se ejercen y su persistencia en el tiempo; pero siempre significan un atentado contra su vida y su salud que afecta su desarrollo integral y deja secuelas en su futuro personal.

 

 

 


¿Cómo reconocer el maltrato?

 

En algún momento de su carrera casi todos los maestros con experiencia han estado en contacto con niños/as que ha padecido alguna de las formas de maltrato infantil. Los daños que el maltrato produce no siempre son iguales ya que dependerá de la persistencia en el tiempo, en la severidad del maltrato, de las características sociológicas del niño/a, entre otros factores. Advertir la existencia de una amenaza real hacia un niño no es sencillo. Si bien el maltrato no siempre dejan lesiones físicas fácilmente visibles, siempre deja marcas en la conducta que nos dan indicios para sospechar que un niño/a está sufriendo maltrato.

 

Consecuencias a largo plazo

Los niños criados en hogares donde se los maltrata suelen mostrar desordenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.

Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan al pasar la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa porque piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato al que son objeto es un comportamiento anormal y así aprenden a repetir este “modelo” inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades para establecer relaciones “sanas” al llegar a adulto. Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

 

“Para muchos niños/as que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana; por lo tanto este comportamiento se torna “aceptable” y el ciclo del abuso continúa cuando ellos se transforman en padres que abusan de sus hijos y éstos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones”.

Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños a los que la bibliografía mundial denomina “resilentes” que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tienen la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad de romper y romper con el ciclo del abuso.

 

 ¿Qué hacer cuando un niño nos dice que ha sido abusado o maltratado?

Para actuar con absoluta responsabilidad, seriedad y compromiso es fundamental el inhibir cualquier impulso de intervención antes de recibir asesoramiento por profesionales o docentes capacitados.

 

·        Creer siempre en lo que el niño/a manifiesta.

·        Contribuir a atenuar en sentimiento de culpabilidad que los menores sienten ante el abuso o maltrato.

·        Buscar siempre el asesoramiento de profesionales o docentes capacitados tanto para abordar el tema como para decidir los pasos a seguir.

·        Realizar la comunicación del hecho a los organismos pertinentes a la brevedad posible, si esta decisión surgiera del asesoramiento.

 

PASOS A SEGUIR:

 

1)     IDENTIFICACIÓN

2)     DENUNCIA O COMUNICACIÓN

3)     EVALUACIÓN INICIAL E INVESTIGACIÓN

 

 

 

 

 

1)     IDENTIFICACIÓN: Las autoridades escolares deben transformarse en participantes activos en la prevención del abuso infantil en cualquiera de sus formas. Es por ello que todos aquellos actores involucrados más directamente con el cuidado y tutela del niño (docentes comunes y de escuelas especiales, personal de guarderías o jardines de infantes, personal de salud, institutos de rehabilitación para niños con discapacidades físicas, asistentes sociales de organismos oficiales, etc.) deben recibir capacitación adecuada para cumplir con su obligación de desarrollar tareas de prevención, identificación y comunicación o denuncia del maltrato infantil en cualquiera de sus formas.

2)     DENUNCIA O COMUNICACIÓN: El siguiente paso ante la sospecha o evidencia de un incidente de maltrato es su comunicación o denuncia ante los organismos oficiales pertinentes.

Según lo establecen los artículos del 10 al 20 de la Ley Provincial 3040, la misma puede ser verbal o escrita, con o sin patrocinio legal. En el caso de hacer una denuncia escrita, existe una planilla especial de carácter reservado para presentar ante el Juzgado Penal.

3)  EVALUACIÓN INICIAL E INVESTIGACIÓN: Una vez hecha la denuncia o                                     

      comunicación, el Juzgado Civil está automáticamente involucrado en su            

      seguimiento.

      La ley 24.417, en su artículo 4to. plantea que el juez, al tomar conocimiento      

      De los hechos que motivaron la denuncia, podrá ordenar la exclusión del  

      autor del maltrato, de la vivienda donde habita el grupo familiar,

      prohibiendo el acceso de éste al domicilio del damnificado, como a los

      lugares de trabajo o estudio y decretar provisoriamente alimentos,

      tenencia y derecho de comunicación con los hijos.

 

Maltrato infantil que ocurre en el colegio

Es extremadamente perturbador para un docente el tomar conocimiento o simplemente sospechar que un colega puede estar maltratando a un alumno.

A pesar de ello esto puede ocurrir y en estos casos el niño maltratado requiere una protección especial. No olvidar que el niño/a está hablando de un hecho que lo perturba, le genera culpa e involucra a alguien que tiene poder sobre él.

Cuando “la escuela” sospecha que uno de los suyos es un abusador, más aún en los casos en que se trata de un empleado de larga trayectoria, una respuesta puede ser que se niegue o ignore los sucedido.

 

INTERROGATORIO EN EL COLEGIO: QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER

 

QUÉ HACER:

 

 .   Antes de cualquier intervención se deberá solicitar el asesoramiento              

     de profesionales y/o docentes capacitados en el abordaje de ésta

      problemática.

·        Asegurarse que quien interrogue sea alguien en quien el niño confíe.

·        Asegurarse que el docente que lleve a cabo el interrogatorio sea el más capacitado para esta tarea.

·        Asegurarse que el interrogatorio se haga en un lugar tranquilo y privado.

·        Sentarse al lado del niño, no enfrente de él.

·        Decirle al niño que esta conversación es privada y muy personal pero por tratarse de un problema serio el colegio deberá denunciar lo ocurrido a la justicia.

·        Realizar las preguntas y mantener una conversación en el lenguaje más comprensible al alumno.

·        Si algún término o palabra no se entiende, pedir al alumno que trate de clarificarlo.

·        Si de las respuestas surgiera que se deberán cumplimentarse otras instancias, explicarlo claramente.

 

QUÉ NO HACER:

 

·        Manifestar que hablaran del “problema”, “la falta”.

·        Descalificar o criticar las palabras que usa el niño en el relato de lo sucedido.

·        Sugerir las respuestas.

·        Presionar si es que no responde a algunas preguntas.

·        Dejar translucir que nos impresionamos por lo sucedido, por su conducta, o la de sus padres.

·        Presionar o forzar al niño para que se quite sus ropas.

·        Realizar el interrogatorio con otros docentes.

·        Dejar al niño sólo en compañía de un extraño.

 

 
¿Cómo puede ayudar la escuela en esta tarea de prevención?

La escuela puede intervenir antes y después de ocurrido el maltrato.

Antes:  Mediante tareas de prevención primaria dirigidas a padres y alumnos con el propósito de evitar el maltrato, promoviendo y difundiendo valores y conductas que contrarresten la cultura de la violencia.

Buscando la reflexión entre docentes sobre las propias ideas, acciones y estructuras relacionadas al maltrato infantil que permitan descubrir y superar estereotipos o actitudes rígidas sobre la temática del maltrato.

Después: Capacitándose para identificar los casos de maltrato, abordar esta problemática y evaluar la mejor derivación o denuncia a los organismos pertinentes.

 

Líneas de trabajo que la escuela puede desarrollar con los niños y sus familias:

 

†       Realizar tareas de sensibilización y capacitación sobre las necesidades evolutivas de los niños.

†       Realizar talleres reflexivos con los padres sobre los mecanismos de control y resolución de conflictos en la educación infantil.

†       Desarrollar acciones de difusión y sensibilización entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos especiales que asisten a la infancia.

†       Sensibilizar a la población en general y particularmente a los padres y madres, sobre las consecuencias asociadas al castigo físico y proporcionar pautas de educación positivas.

†       Articular con la currícula, actividades dirigidas a revisar críticamente la aceptación de la violencia, la discriminación y los modelos estereotipados sobre la crianza de los hijos.

†       Estimular por todos los medios,  la confianza y la autoestima de los niños/as.

†       Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes.

†       Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Las asambleas, los consejos del aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar, puede ser un buen recurso.

†       Campañas de difusión y educación a todos aquellos que trabajan con niños o sus familias, que expliquen la firme relación entre el alcoholismo y el maltrato infantil.

†       Cursos de capacitación interdisciplinarios, entre los técnicos y profesionales que puedan reconocer y asesorar sobre las mejores alternativas para su abordaje.

 

¿Cómo proteger al niño maltratado?

En algún momento de su carrera casi todos los maestros con experiencia han estado en contacto con niños o niñas que han padecido algunas de las formas de maltrato infantil. Los daños que el maltrato produce no siempre son iguales ya que dependerá de la persistencia en el tiempo, de la severidad del maltrato, de las características sociológicas del niño/a, entre otros factores. Advertir la existencia de una amenaza real hacia un niño no es sencillo. Si bien el maltrato no siempre deja lesiones físicas fácilmente visibles, siempre deja marcas en la conducta que nos dan indicios para sospechar que un niño/a está sufriendo maltrato.

 


La Protección del menor:

Los niños se encuentran amparados bajo las Leyes Provinciales 3040 y 3097  y la Ley Nacional Nro. 24417, ésta última está basada en la filosofía de reconocimiento y protección de los derechos humanos de los componentes de la familia y cumple con cuatro finalidades esenciales:

 

1-     Abre un nuevo camino judicial para que se conozcan los hechos de violencia posibilitando que los episodios mantenidos en el secreto de la privacidad del hogar se trasladen al ámbito público.

 

2-     Incorpora con mayor fuerza la idea del maltrato familiar como un comportamiento de reprobación social, al margen de su posibilidad de convertirse en un delito.

 

3-     Otorga a los afectados el derecho de obtener medidas protectoras destinadas a garantizar derechos constitucionales como el derecho a la vida, a la libertad y a la integridad psicofísica.

 

4-     Crea un espacio judicial dirigido a expulsar el cambio en la dinámica familiar mediante la asistencia del ofensor o su familia a programas terapéuticos y educativos.

 

Existen también programas destinados a tal fin:

 

En 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los derechos del Niño, la que hasta la fecha ha sido ratificada por más de 160 países, aprobada por nuestro país mediante la Ley Nacional 23849 y recientemente incorporada a nuestra Constitución Nacional.

 

El artículo 19 de dicha Convención estipula que los países “tomarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas adecuadas para proteger al niño de toda forma de violencia física o mental, de traumatismos o de maltratos, de descuidos o tratamiento negligente, de maltrato o explotación, en especial del abuso sexual,  mientras se encuentre al cuidado de sus padres, del guardián legal o de cualquier otra persona que esté al cuidado del niño”.

 

La Primera Cumbre Mundial a favor de la Infancia se realizó en septiembre de 1990, en la sede de las Naciones Unidas. En ella los presidentes de más de 70 países acordaron comprometerse en la lucha contra el hambre, la pobreza, la enfermedad, la explotación, el descuido y el analfabetismo, flagelos que sufren de igual manera los niños de los países desarrollados y los de países en vías de desarrollo.

 

El Programa Nacional de los Derechos del niño/a y el adolescente, dependiente del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, enfatiza que “se deberán disminuir o eliminar los factores de riesgo que afectan a las familias y predisponen a la existencia del maltrato infantil. Esta tarea debe ser emprendida interdisciplinaria e interinstitucionalmente. Pero dado que los factores culturales son fundamentales en la constitución del problema, la escuela puede cumplir una importante función en la promoción y transmición de nuevos valores  y actitudes dirigidos a contrarrestarlos”.

 

Por su parte, UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), en su Data Social de Políticas para la niñez y la adolescencia, plantea que “para dinamizar y coordinar las iniciativas de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y empresas es necesario que el Estado cumpla su rol de vincularlas en el planeamiento, diseño y ejecución de las políticas dirigidas a ala niñez.

Para ello se debe avanzar en esquemas de trabajo que involucren a la sociedad civil y el Estado para tomar decisiones consensuadas”.

 

Los Derechos del niño

1-     Derecho a la igualdad sin importar raza, credo o nacionalidad.

2-    Derecho a atención especial para su desarrollo físico, mental y social.

3-    Derecho a tener un nombre y una nacionalidad.

4-    Derecho a la alimentación, vivienda y atención médica adecuada para el niño y la madre.

5-    Derecho a la educación y cuidados especiales para el niño física y mentalmente discapacitado.

6-    Derecho a la comprensión y amor por parte de los padres y de la  sociedad.

7-    Derecho a recibir educación gratuita y disfrutar de los juegos.

8-    Derecho a ser el primero en recibir ayuda en caso de desastre o emergencia.

9-    Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en el trabajo.

10- Derecho a crecer en un ambiente de solidaridad, comprensión,                                

      amistad y justicia entre los pueblos.

 

 

Conclusión

 

Los medios de comunicación masivos, diarios, revistas, televisión, internet, etc., juegan un rol fundamental como formadores de opinión.

Con relación al maltrato infantil, en estos últimos años, se han difundido innumerables actos de abuso y maltrato a menores.

Lamentablemente en muchos casos el abordaje periodístico ha sido desde una óptica sensacionalista, siendo escasas las oportunidades en que los medios se han involucrado en la tarea de prevención aprovechando un hecho puntual para remover y difundir temas como los Derechos de la Niñez, las dimensiones nacionales del maltrato infantil y la violencia juvenil y sus posibles consecuencias.

El abandono y maltrato infantil son problemas de interés comunitario, por lo que la sociedad en su conjunto tiene la posibilidad legal, moral y ética de asumir un protagonismo activo en todas sus formas, con el objeto de organizarse y hacer frente a este problema. No obstante ello, la responsabilidad primaria de responder al maltrato infantil radica en los organismos oficiales a nivel local de cada comunidad y en forma complementaria en otro tipo de respuestas que cada comunidad, a través de agrupaciones no gubernamentales hayan sabido organizar para hacer frente a este problema.

En la cotidiana realidad y en la mayoría de los casos, las víctimas no encuentran una respuesta adecuada en las instituciones oficiales que  paradójicamente deberían brindar contención y ayuda para cortar con el ciclo de la violencia.

Todos aquellos que de un modo u otro tienen o han tenido participación en ésta problemática saben de la existencia de una enorme desproporción entre las necesidades para un eficaz abordaje a esta problemática y los limitados recursos que el Estado (municipio, provincia o nación) destina a tal fin. También suele angustiar la asimetría entre la urgencia de acciones que demandan casos y el tiempo que el Estado suele tomarse para “encontrar” la respuesta. Es habitual entonces que, ante la falta de una solución acorde a la urgencia o necesidad planteada, la ayuda llegue de parte de organizaciones no gubernamentales, de fundaciones, de profesionales independientes y aún dependientes, de organismos oficiales, pero que intervienen en forma particular, o peor aún, que esta ayuda no llegue nunca.

Para hacer frente a un problema tan complejo como el MALTRATO INFANTIL se requiere de un compromiso presupuestario nacional, provincial y municipal acorde con la magnitud y gravedad del tema que aquí tratamos.  

 

El Niño aprende lo que ve.

·        Si vive con tolerancia aprende a ser paciente.

 

·        Si vive criticado aprende a condenar.

 

·        Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo.

 

·        Si vive engañado aprende a mentir.

 

·        Si vive en equidad aprende a ser justo.

 

·        Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable.

 

·        Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo.

 

·        Si vive hostilizado aprende a pelear.

 

·        Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mund
 
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Las hijas e hijos de la violencia intrafamiliar

11.05.2010 21:42

 

En las últimas décadas el problema de la violencia intrafamiliar hacia las mujeres ha acaparado el interés de un buen número de investigadoras e investigadores que han centrado sus estudios en las repercusiones que este comportamiento de los agresores tiene sobre la salud física y psicológica de sus víctimas. De ahí el gran número de publicaciones recientes que sobre los más variados aspectos de las consecuencias de la violencia hacia las mujeres han aparecido tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo, son mucho más escasos los estudios sistemáticos en los que se analiza el impacto que este tipo de violencia tiene sobre las niñas y niños que viven en estos hogares y que, generalmente, comparten estas situaciones de violencia –directa o indirecta- con sus madres, o aquellas figuras femeninas que desempeñan el rol de madres. En estos casos, a la ya compleja problemática que supone ser víctima de agresiones –de tipo físico y verbal- en la edad adulta habría que añadir las tremendas repercusiones negativas que vivir este tipo de situaciones tiene sobre el desarrollo de los miembros más jóvenes de la familia. Repercusiones que se manifiestan en todas y cada una de las esferas del desarrollo humano: físico, cognitivo, afectivo, social y emocional; y que se interrelacionan mutuamente para producir importantes problemas en los sujetos que las padecen.

Según diferentes estudios se estima que en torno al 60-70% de los niños, niñas y adolescentes que viven en hogares violentos, son víctimas –más o menos directas de situaciones de maltrato. Asimismo, en los últimos diez años, se han constatado en nuestro país algunos datos realmente preocupantes entre los que cabe señalar, a título de ejemplo, los dos siguientes. El primero hace referencia al hecho de que se han contabilizado, al menos, 53 casos de niñas y niñas asesinados por sus progenitores varones. Dichos asesinatos, en la mayoría de los casos, tuvieron lugar durante el cumplimiento del régimen de visitas establecido en la sentencia de separación. El segundo dato es el procedente del número de menores de edad secuestrados por sus progenitores varones que no tienen su guarda y custodia y que asciende a un total de, aproximadamente, 150.

Todos estos datos adquieren aún una mayor importancia si tenemos en cuenta los resultados procedentes de un estudio realizado en el año 2003 por la Fundación Reina

Sofía para el Estudio de la Violencia según el cual la incidencia de mujeres maltratadas en al ámbito familiar se ha incrementado considerablemente en el período

1997-2002.

 

 

 

Principales consecuencias de la exposición –directa o indirecta- a situaciones de violencia intrafamiliar

 

• Exposición Directa

·        Consecuencias físicas: retraso en el crecimiento, alteraciones del sueño y de la alimentación, retraso en el desarrollo motor, etc.

·        Alteraciones emocionales: ansiedad, depresión, baja autoestima, trastorno de estrés post-traumático, etc.

·        Problemas cognitivos: retraso en el lenguaje, absentismo escolar, fracaso escolar, etc.

·        Problemas de conducta: falta de habilidades sociales, agresividad, inmadurez, delincuencia, toxicomanías, etc.

 

• Exposición Indirecta

·        Incapacidad de las víctimas para atender a las necesidades básicas de las niñas y niños, por la situación física y emocional en la que se encuentran.

·        Lo que puede generar situaciones de negligencia y abandono hacia los niños y niñas.

·        Incapacidad de los agresores de establecer una relación cálida y afectuosa cercana con sus hijas e hijos. Lo que puede generar serios problemas de vinculación afectiva y establecimiento de relaciones de apego.

 

Con respecto a la segunda de las cuestiones, si el maltrato intrafamiliar debería o no incluirse como una categoría más dentro de las taxonomías clásicas de maltrato infantil, aquí también son muchos los autores que mantienen una respuesta afirmativa.

Y ello porque, como señalábamos anteriormente, la mayor parte de los problemas que se generan en el desarrollo de estas niñas y niños tienen su origen bien –en las situaciones de negligencia y abandono a las que se ven sometidos por parte de sus progenitores, incapaces de satisfacer de manera adecuada sus necesidades básicas-, bien porque son víctimas de maltrato activo –físico, emocional, etc.,- de un tipo similar al que reciben sus madres o las figuras femeninas que ejercen dicho papel.

Una vez hechas estas precisiones pasamos ahora a tratar de dar respuesta a la pregunta que nos planteábamos en las páginas anteriores: cuáles son las consecuencias del maltrato intrafamiliar sobre las niñas y niños que viven en este tipo de situaciones, haciendo especial hincapié en lo que afecta a su desarrollo psicológico y a su integración escolar que es el tema fundamental que hemos de abordar en esta presentación.

Las consecuencias de la violencia intrafamiliar en las niñas y niños

 

Resulta muy complicado hablar, en general, de consecuencias de la violencia intrafamiliar en el desarrollo psicológico y en la integración escolar de los niños y niñas. La razón es que existen un montón de variables cuya influencia puede afectar, y de hecho afecta, a dichas consecuencias.

Entre estas variables habría que señalar, básicamente, las siguientes: la mayor o menor cantidad de tiempo que el niño o la niña estén expuestos a las situaciones violentas; el tipo de violencia que sufren: física, emocional, directa, indirecta, etc.; la edad del menor que se encuentra expuesto a las situaciones de violencia intrafamiliar; la relación del agresor con la víctima, y por tanto con la “víctima invisible” –que es como se denomina en muchos casos a las hijas e hijos de parejas donde la mujer es víctima de malos tratos-; la posibilidad de recibir, o no, ayuda especializada.

Todas estas variables, y algunas otras derivadas de ellas, hacen que las consecuencias sean más o menos graves. No obstante, y a pesar de las dificultades existentes, se puede hacer una caracterización más o menos general de las consecuencias que vivir en un entorno familiar violento tiene para el desarrollo psicológico de sus miembros más jóvenes.

 

Características del desarrollo psicológico de las niñas y niños víctimas de violencia intrafamiliar

 

• Desarrollo social 

·        Dificultades de interacción social

·        Problemas de agresividad

·        Problemas de inhibición

·        Dificultades para interpretar las claves sociales

·        Falta de habilidades de resolución de problemas sociales

·        Tendencia a interpretar de forma hostil la conducta de los otros

• Desarrollo emocional 

·        Falta de empatía

·        Dificultades para expresar y comprender emociones, tanto propias como ajenas

·        Problemas de autocontrol de la propia conducta

•Desarrollo cognitivo 

·        Baja autoestima

·        Indefensión aprendida

·        Tendencia a no enfrentarse a nuevas tareas por miedo al fracaso y/ a la frustración

·        Problemas de egocentrismo cognitivo y social

·        Juicios morales heterónomos: más permisivos con sus transgresiones que con las de los demás.

 

Más Información: 

http://www.educarenigualdad.org/upload/Doc_76_Angeles_Espinosa.pdf

 

 

 Consecuencias del maltrato infantil en el desarrollo del lenguaje

 

Este artículo se basa en los datos proporcionados por un estudio comparativo de las distintas formas de maltrato en un grupo formado por 39 menores en situación de maltrato infantil detectados por los Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de Extremadura, publicado en 2005.

El mencionado estudio trata de determinar los retrasos o desviaciones respecto al patrón lingüístico normal “en formas de desprotección tales como el abandono físico, abandono emocional, maltrato físico y maltrato emocional; y verificar la existencia de repercusiones lingüísticas diferentes según la tipología de maltrato infringida al menor, es decir, por ejemplo si en los niños que sufren maltrato físico se constatan dificultades lingüísticas similares o diferentes a la que manifiestan los menores en situación de abandono físico, abandono emocional y maltrato emocional.”

Los niños estudiados se desglosan de este modo:
•     7 en situación de maltrato físico
•    13 de maltrato emocional
•    10 de abandono físico
•     9 de abandono emocional
Tienen edades comprendidas entre los 5 y 9 años.

Maltrato físico

“Las manifestaciones predominantes son: las quemaduras, fracturas, pinchazos, etc. (91.6%), los sentimientos de miedo ante su/s cuidador/es (83.3%), las amenazas (75%) y las explicaciones no convincentes del daño físico (75%).”

Maltrato emocional

“En los niños en situación de maltrato emocional destacan los siguientes indicadores de desprotección: las críticas constantes al menor por parte del/os cuidador/es (100%), seguida de miedos ante situaciones cotidianas (94.4%) y las amenazas y los chantajes al niño (94.4%).”

Abandono físico

“Respecto a los indicadores y/o manifestaciones del abandono físico, los de mayor incidencia son los siguientes: el menor pasa mucho tiempo solo y sin supervisión (96.5%), seguido a continuación del aspecto descuidado y falto de higiene (92.9%), y del absentismo escolar, mostrando los cuidadores un escaso interés por la escolarización del menor (78.9%).”

Abandono emocional

“Y por último, en relación con el abandono emocional las manifestaciones en orden de incidencia son: la indiferencia del/os cuidador/es ante las señales de atención del niño (85.7%), la ausencia de interacciones afectivas (85.7%), y el hecho de que la familia esté aislada y cuente con un escaso apoyo social (71.4%).”

Cada forma de maltrato infantil no se presenta de modo aislado, sino que acostumbra a estar interconectada con otro u otros.

-         Un 83% de los expedientes de maltrato físico presentan indicadores de maltrato emocional.

-         Un 33% de los casos de maltrato emocional presentan manifestaciones de abandono físico.

-         Un 35,1% de los expedientes familiares de abandono físico tienen asociados indicadores de abandono emocional.

-         Un 42,9% de expedientes de abandono emocional presentan manifestaciones de abandono físico.

 

Conclusiones Abandono emocional, el que más repercusiones tiene

 

Existen dificultades lingüísticas en las muestras de maltrato infantil analizadas y diferencias significativas según la tipología del maltrato.

En todas las tipologías de maltrato, los menores se encuentran por debajo de lo que se espera de ellos según su edad cronológica.

En los niños con abandono emocional es donde se aprecia mayor repercusión en el desarrollo del lenguaje, lo mismo en expresión oral que en morfología, semántica y sintaxis. A continuación se sitúan el maltrato emocional, el abandono físico y el maltrato físico.

Cuando ha existido maltrato emocional, es habitual que el niño tenga dificultades para comunicarse socialmente, algo que no ocurre en el caso del maltrato físico.

“Por tanto, concretando mayor medida, debemos señalar que en la muestra de abandono emocional se evidencian las siguientes dificultades:

·        En morfología (dificultad para utilizar formas verbales irregulares pasadas y futuras, pronombres personales de primera, segunda y tercera persona, reflexivos y posesivos.

 

·        En sintaxis (dificultad para utilizar la voz pasiva, oraciones más complejas como las subordinadas causales, temporales, adversativas y de relativo).

 

·        En semántica (dificultad para utilizar el dativo, uso inadecuado de los locativos, las nociones de cantidad con adverbios cuantificadores y pronombres y los modificadores de tiempo y sucesión; y en pragmática (dificultad para reclamar atención, demandas de información específicas, el uso de pronombres interrogativos, el uso del adverbio interrogativo de lugar “dónde” y el adverbio interrogativo de tiempo “cuándo”, el uso del “de quién”, “para quién” y “a quién”, el uso del por qué / cómo o de qué manera, los requerimientos directos e indirectos de acción, dificultad para dar respuesta cuando el enunciado les resulta demasiado largo, no logran mantener la atención y comprensión durante todo el tiempo y les faltan recursos para responder ante determinadas situaciones).”

 

“Concretando de la misma manera, en la muestra de maltrato emocional, las dificultades son las siguientes: en morfología (dificultad para el uso de formas verbales irregulares pasadas y futuras, formar palabras nuevas derivándolas del verbo, del sustantivo o del adjetivo, utilizando para ello sufijos derivativos transformadores, pronombres personales en función de objeto, reflexivos y posesivos); en sintaxis (deficiente uso de la voz pasiva y las oraciones subordinadas causales, temporales, adversativas y de relativo); en semántica (uso inadecuado del locativo y los modificadores de tiempo y sucesión); y en pragmática (los niños son parcos en palabras, en ocasiones saltan de unos temas a otros, les cuesta ponerse en el lugar de adultos e imaginar lo que dirán, dificultad para pedir algo como favor, sobre todo en aquellas situaciones en las que el niño representado en las escenas pide a su madre u otro adulto algún objeto, dificultad para solicitar más información sobre algún acontecimiento o para aclarar aspectos, para mostrar desagrado o disgusto acerca de algo, para formular demandas explícitas, para requerimientos indirectos de acción, limitaciones tanto para expresar cómo para mostrar desacuerdo con niños y adultos, tendencia a realizar grandes rodeos y el resultado no es el deseado, escasa habilidad para mostrar desacuerdo ante una figura de autoridad: padre, madre, profesora, etc.)”

 

Más información

 

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Tipos de malos tratos contra las mujeres

11.05.2010 21:27

Existen malos tratos cuando la violencia que se ejerce contra las mujeres se lleva a cabo en el ámbito familiar o doméstico, por personas de su entorno: marido, compañero, padre, hijos o hermanos.

Los malos tratos pueden ser:

  • Psíquicos: Aquellos actos o conductas que producen desvalorización o sufrimiento en las mujeres. Pueden comprender amenazas, humillaciones, exigencia de obediencia, tratar de convencer a la víctima de que ella es la culpable de cualquier problema. Así mismo, incluye conductas verbales coercitivas como los insultos. El aislamiento, el control de las salidas de casa, descalificar o ridiculizar la propia opinión, humillaciones en público, así como limitar y retener el dinero, son formas de maltrato
  • Físicos: Este tipo de violencia comprende cualquier acto, no accidental, que provoque o pueda producir daño en el cuerpo de la mujer, tales como: bofetadas, golpes, palizas, heridas, fracturas, quemaduras…
  • Sexuales: Siempre que se imponga a la mujer una relación sexual contra su voluntad. Si bien, cuando en esa relación se produzca una penetración forzada se considera violación

Estas tres formas de violencia física, psíquica y sexual suelen combinarse y es muy difícil separar o encontrar solamente uno de los tres tipos en una pareja donde existe violencia.

Otros tipos de violencia son:

  • Las agresiones sexuales: que comprenden aquellas conductas sexuales donde se utiliza la fuerza o intimidación.
  • La violación: comprende toda penetración, por la vagina, el ano o la boca, usando la fuerza o intimidación. También se considera violación la penetración con objetos. Cuando una mujer haya sido forzada a realizar estos actos por un amigo, compañero o esposo, se considera violación
  • Los abusos sexuales a menores: hacer referencia a las actitudes y comportamiento que un adulto realiza para su propia satisfacción sexual, con una niña, niño o adolescente, empleando la manipulación emocional como chantajes, engaños, amenazas, etc.; y en algunos casos, la violencia física. Los abusos sexuales contra las niñas abarcan comportamientos como el exhibirse desnudo delante de la menor con el fin de excitarse sexualmente, observar a la niña vestirse o desvestirse o cuando está en el baño, orina, etc.; tocarla, besarla, o agarrarla…, así como forzarla a tocar al adulto, realizar sexo oral, vaginal o anal. Obligarla a ver imágenes o películas, efectuar exploraciones médicas innecesarias con el fin de que el profesional se excite sexualmente, etc. Se llama Incesto cuando los abusos sexuales son llevados a cabo por el padre, el padrastro, un hermano o cualquier pariente cercano.
  • El acoso sexual: comprende todo comportamiento sexual considerado ofensivo y no deseado por la persona acosada desarrollado en el ámbito laboral, docente o similar, utilizando una situación de superioridad o compañerismo y que repercute en sus condiciones de trabajo o estudio, creando un entorno laboral o de aprendizaje hostil, intimidatorio o humillante.

Las agresiones sexuales son más frecuentes de lo que nos imaginamos y en un gran número de casos el agresor es una persona conocida. Generalmente, no se concede importancia a este tipo de problema cuando surge dentro de la pareja. Así, por ejemplo, se asocia la violación con un acto entre personas desconocidas. Sin embargo, esta creencia es errónea, porque sabemos que un gran número de mujeres son violadas dentro de la pareja, e incluso durante el noviazgo.

 

Violencia contra la mujer

El término «violencia de género» también es frecuentemente utilizado. Sería una expresión menos concreta y que en cierto modo suaviza la verdadera naturaleza de la violencia contra la mujer. Menos concreta porque se referiría a la violencia practicada desde ambos sexos; y, en cierto modo, edulcorada, ya que obvia un factor que no es simétrico, que únicamente es causa en la violencia del hombre contra la mujer: el sentimiento de superioridad y dominación de éste sobre ella y, más extensamente, el machismo. Otro tanto ocurriría con los términos «violencia sexista» y «violencia de pareja».

Dado que la violencia contra la mujer es mayoritariamente ejercida por los hombres respondiendo a condicionamientos sexistas, también se usa el término «violencia machista».

La expresión violencia de género es la traducción del inglés gender-based violence o gender violence, expresión difundida a raíz del Congreso sobre la Mujer celebrado en Pekín en 1995 bajo los auspicios de la ONU. En el inglés se documenta desde antiguo un uso translaticio de gender como sinónimo de sex, sin duda nacido del empeño puritano en evitar este vocablo. Con el auge de los estudios feministas, en los años sesenta del siglo xx se comenzó a utilizar en el mundo anglosajón el término gender con el sentido de «sexo de un ser humano» desde el punto de vista específico de las diferencias sociales y culturales, en oposición a las biológicas, existentes entre hombres y mujeres. En español las palabras tienen género, mientras que los seres vivos tienen sexo. En español no existía tradición de uso de la palabra género como sinónimo de sexo. Mientras que con la voz sexo se designaba una categoría meramente orgánica, biológica, con el término género se ha venido aludiendo a una categoría sociocultural que implica diferencias o desigualdades de índole social, económica, política, laboral, etc. En esa línea se habla de estudios de género, discriminación de género, violencia de género, etc. Y sobre esa base se ha llegado a extender el uso del término género hasta su equivalencia con sexo.

Los términos «violencia familiar» o «violencia intrafamiliar», en sí comprenden la violencia entre todos los miembros de la familia. Con una importante presencia en Sudamérica, se vienen utilizando desde 1988 y 1993 para referirse a la violencia ejercida contra la mujer en el ámbito de la familia, y más concretamente de la pareja, debido a que frecuentemente la violencia ejercida en este ámbito va dirigida contra la mujer. Sería específica de estos casos, y referida a sucesos de violencia contra la mujer en este ámbito no debería ofrecer dudas. De igual modo, desde 1983 también se utiliza «violencia doméstica» ya que resulta común que la violencia contra la mujer aparezca en el ámbito doméstico, aunque, como Raquel Osborne expone en su libro Apuntes sobre violencia de género, oculta la causa y carácter de esta violencia.

En todo caso, existen controversias sobre la terminología a usar en los marcos legislativo y penal.

 

 

Raíces de la violencia contra la mujer

 

La violencia contra la mujer está ligada a la consideración de la mujer que se desprende de la familia patriarcal. La humanidad en sus orígenes pudo estar constituida por comunidades matriarcales, así lo expuso Lewis Henry Morgan, considerado uno de los fundadores de la antropología moderna, en su libro La sociedad primitiva en 1877. «La abolición del derecho materno fue [pudo ser] la gran derrota del sexo femenino». Actualmente la familia patriarcal puede aparecer desdibujada tras siglos de esfuerzos de la mujer por emanciparse; en sus orígenes, convirtió a la mujer en objeto propiedad del hombre, el patriarca. Al patriarca pertenecían los bienes materiales de la familia y sus miembros. Así, la mujer pasaba de las manos del padre a las manos del esposo, teniendo ambos plena autoridad sobre ella, pudiendo decidir, incluso, sobre su vida. La mujer estaba excluida de la sociedad, formaba parte del patrimonio de la familia, relegada a la función reproductora y labores domesticas.

En la Roma clásica, en sus primeros tiempos, es manifiesta la dependencia de la mujer, debiendo obediencia y sumisión al padre y al marido.

 

Consideración actual

 

La violencia contra las mujeres no es exclusiva de ningún sistema político o económico; se da en todas las sociedades del mundo y sin distinción de posición económica, raza o cultura. Las estructuras de poder de la sociedad que la perpetúan se caracterizan por su profundo arraigo y su intransigencia. En todo el mundo, la violencia o las amenazas de violencia impiden a las mujeres ejercitar sus derechos humanos y disfrutar de ellos.

Amnistía Internacional, Está en nuestras manos. No más violencia contra las mujeres.

Fueron las organizaciones feministas las en la segunda mitad del siglo XX dieron visibilidad plena al problema de la violencia contra la mujer. Es curioso que en muchos países se confeccionasen estadísticas sobre accidentes de tráfico al tiempo que se ignoraba la incidencia de feminicidios y violaciones. En Francia, un artículo de Janna Hanmer, aparecido en la revista Questions Feministes, dirigido por Simone de Beauvoir, se preguntaba por qué no se elaboraban estadísticas sobre la incidencia de la violencia contra la mujer en el seno de la familia; «encontraba la respuesta, precisamente, en que el fenómeno era considerado como un problema particular y no un hecho social». América Latina y el Caribe ha sido «una de las regiones del mundo que mayor atención ha prestado a la lucha contra la violencia hacia la mujer», mostrándose especialmente activa en la consolidación de redes sociales, sensibilizando a los medios de comunicación, adquiriendo compromisos institucionales y legislando para erradicar un problema que afecta al 50% de la población mundial limitando y conculcando sus más elementales derechos humanos. En aquellos tiempos costó hacer ver que las agresiones hacia las mujeres no eran producto de momentos de frustración, tensión o arrebatos, contingencias de la vida en común; sino que eran consecuencia de los intentos de mantener la subordinación de la mujer, de la consideración ancestral de la mujer como un objeto propiedad del hombre; y, por lo tanto, deberían dársele una consideración especial.

1975-1985 se declaró Decenio de la Mujer. Especial importancia tuvo la celebración del Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres en Bruselas en 1976, siendo la primera vez que se tipificaron como crímenes diferentes tipos de violencia cometidos contra las mujeres, creándose la Red Feminista Internacional con programas de apoyo y solidaridad. Consecuencia de su resonancia, en 1979, la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y en 1980 se celebró en México la I Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, activándose al año siguiente la Convención para Erradicar la Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Estos acontecimientos impulsaron toda una serie de medidas legislativas y modificaciones de códigos penales que en los diferentes países se han venido produciendo desde entonces. En 1993 las Naciones Unidas ratificaba la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer y en 1995, en Belem do Para (Brasil), se adoptó la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer.

Hoy en día numerosos países cuentan con estrategias específicas para combatir la violencia contra la mujer. Estos países han modificado su legislación incluyendo en ella leyes contra la violencia hacia la mujer, diseñan planes generales y sectoriales para combatirla y promueven campañas para interesar a los diferentes ámbitos de la sociedad en este problema. Estas estrategias han servido a su vez para sensibilizar a Estados y Sociedad ante otras formas de violencia: contra la infancia, ancianos, minusválidos, colectivos minoritarios,… No obstante, la violencia contra la mujer sigue produciéndose en tasas insoportables. También, habiendo sido las sociedades occidentales las pioneras en esta lucha, siendo en estas sociedades donde los movimientos por los derechos de la mujer antes y más se han desarrollado, en otras muchas sociedades, esta lucha se encuentra sensiblemente retrasada.

 

Violencia contra la mujer en la familia 

 

La violencia contra la mujer comienza en la infancia y es en la familia donde principalmente se ejerce esa violencia. La infancia es especialmente vulnerable a la violencia y la niña sufre un plus añadido por su condición femenina. A la ablación, generalizada en determinadas comunidades e ineludiblemente ligada al sexo femenino, el comercio sexual que puede arrancar ya en el seno de la familia con la venta de la niña, o el infanticidio y los abusos sexuales, más frecuentemente ligados al sexo femenino, se une una más estricta autoridad paterna, ejercida también por hermanos, y una educación discriminatoria que limita sus expectativas vitales.

El infanticidio femenino es habitual en determinadas culturas. «En la India la proporción entre hombres y mujeres es la más desigual del mundo». En Pakistán y Bangladesh existen parecidos desequilibrios y en regiones de China el infanticidio femenino está generalizado. Una percepción de la mujer devaluada, costumbres discriminatorias, considerar la educación de las niñas como una carga y los deseos del padre de perpetuar el apellido mediante un varón serían las causas de estos infanticidios. «En algunas zonas de Pakistán –y también en el vecino Afganistán- el nacimiento de una niña va acompañado de ritos de duelo». En China, la imposición del «hijo único» en 1978, en un país con una marcada y ancestral preferencia por la descendencia masculina, multiplicó este tipo de infanticidios. En la actualidad, la posibilidad de detectar el sexo durante el embarazo ha venido a agravar el problema con abortos selectivos.

Más del 80% de las violaciones las perpetran miembros de la familia de la víctima, y mayoritariamente a edades muy tempranas, cuando esta no pasa de ser una niña. Padres, abuelos, tíos,... Adultos en los que ella confía pasan a ser sus agresores. Este es un problema mundial que en muchas ocasiones no trasciende más allá de los límites de la propia familia, la niña sufre la violencia en silencio, avergonzada y con sentimientos de culpa.

La venta de niñas sería otra violencia sufrida por la mujer en la infancia y en la familia. Estas ventas pueden tener diversas finalidades, pero el lucrativo negocio de la prostitución, las enfermizas inclinaciones sexuales de clientes, unido a la miseria en la que se ven sumidas muchas familias han extendido el comercio de niñas, menores de diez años en muchos casos, destinadas a la explotación sexual. Podríamos decir que es un problema limitado a determinados países no occidentales, pero es occidente desde donde parten los clientes en un «turismo sexual» que está adquiriendo auge. «El llamado "turismo sexual" es una de las formas contemporáneas del saqueo al que viven sometidos los países pobres. […] Según la UNICEF existen en torno a doscientos mil adeptos del turismo sexual» (cuatro de cada diez turistas que visitan Tailandia lo hacen solos).

A estas violencias, aún habría que sumar otras muchas de menor carácter que irían desde un mayor autoritarismo paterno y familiar, a los matrimonios forzosos. La violencia ejercida contra la mujer, sea cual sea su naturaleza, tiene como marco preferente la familia.

Violencia contra la mujer en la pareja 

 

La violencia contra la mujer por parte de su pareja o ex-pareja está generalizada en el mundo dándose en todos los grupos sociales independientemente de su nivel económico, cultural o cualquier otra consideración. Aun siendo de difícil cuantificación, dado que no todos los casos trascienden más allá del ámbito de la pareja, se supone que un elevado número de mujeres sufren o han sufrido este tipo de violencia. Estudios realizados en países por desarrollar arrojan una cifra de maltrato en torno al 20%, encontrándose los índices más bajos en países de Europa, en Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón con cifras en torno al 3%.

«Es un hecho que en una relación de pareja la interacción entre sus miembros adopta formas agresivas». En todas las relaciones humanas surgen conflictos y en las relaciones de pareja también. Las discusiones, incluso discusiones acaloradas, pueden formar parte de la relación de pareja. En relaciones de pareja conflictivas pueden surgir peleas y llegar a la agresión física entre ambos. Esto, que podría alcanzar cotas de violencia que serían censurables y perseguibles, formaría parte de las dificultades a las que se enfrentan las parejas. El maltrato nada tiene que ver con esto; en el maltrato el agresor siempre es el mismo: «Por definición, el conflicto es una modalidad relacional que implica reciprocidad y es susceptible de provocar un cambio. Por el contrario, el maltrato, aunque adopte las mismas formas –agresiones verbales y físicas-, es unilateral, siempre es la misma persona la que recibe los golpes».

En la pareja el maltrato es mayoritariamente ejercido por él contra ella. Tiene unas causas específicas: los intentos del hombre por dominar a la mujer, la baja estima que determinados hombres tienen de las mujeres; causas que conducen a procurar instaurar una relación de dominio mediante desprecios, amenazas y golpes.

Los rasgos más visibles del maltrato son las palizas y los asesinatos, son los que trascienden del ámbito de la pareja; sin embargo, los maltratos de «baja intensidad», los maltratos psíquicos que mantenidos en el tiempo socavan la autoestima de la mujer, son los que mayoritariamente se dan. Cuando trasciende un caso de maltratos, la mujer puede llevar años sufriéndolos. Y si los maltratos pueden producirse en cualquier etapa de la historia de la pareja, es en el momento de la ruptura y tras esta, si se produce, cuando llegan a exacerbarse.

Es frecuente tratar el tema de los maltratos como casos individuales, los maltratadores sufrirían una suerte de trastornos que les conducirían a maltratar a la mujer y a ésta, en su fragilidad, a recibir esos maltratos. Esta sería una visión del problema tranquilizadora que no pondría en cuestión el modelo patriarcal.

El modelo psicopatológico explica la violencia como resultado de conductas desviadas propias de ciertos individuos cuya historia personal está caracterizada por una grave perturbación. Este enfoque, al fin y al cabo tranquilizador, habla de un «otro», un «enfermo» o «delincuente», al que, después de examinarlo, se le puede castigar o tratar médicamente. Desde el punto de vista feminista la violencia masculina se percibe como un mecanismo de control social que mantiene la subordinación de las mujeres respecto de los hombres. La violencia contra las mujeres se deriva de un sistema social cuyos valores y representaciones asignan a la mujer el status de sujeto dominado.


Las consecuencias últimas de la violencia contra la mujer en la pareja son la de decenas o cientos de mujeres muertas cada año, en los diferentes países, a manos de sus parejas o ex-parejas.

 

Violación 

 

Las violaciones son una realidad mundial. Tanto en los países ricos como en los pobres, pese a las diferencias culturales, religiosas y sociales las mujeres siguen consideradas frecuentemente como meros objetos

«La violación es, sin ningún género de dudas, la forma más evidente de dominación ejercida, de manera violenta, por los hombres sobre las mujeres». En ella se traslucen los iconos atávicos presentes aún en la mente del hombre, lo que se conoce como machismo: implica un menosprecio de la mujer considerándola como mero objeto destinado a satisfacer las apetencias sexuales y la convicción de que la mujer debe estar sometida al hombre. No supone considerar a la mujer inferior al hombre en una cuestión de grado sino el considerarla un ser inferior, un ser con el que se pueden cometer todo tipo de excesos.

Más del 14% de las mujeres Estadounidenses mayores de 17 años admiten haber sido violadas. Esta cifra se podría extrapolar a otras sociedades occidentales. Y aunque en países este porcentaje puede bajar (8% en Canadá, 11,6 en Suiza, 5,9 en Finlandia), en Sudáfrica, uno de los países en los que el problema es más preocupante, el porcentaje sube al 25% con 1.500.000 violaciones cada año. Nuevamente es el ámbito de la familiar donde se produce el mayor porcentaje de violaciones, probablemente más del 70%.

Las cifras ponen de relieve la dimensión de la violación como abuso de poder y confianza, y echan por tierra la tendencia culpabilizadota de tantas sociedades que consideran que las víctimas de las violaciones son unas mujeres imprudentes que tienen comportamientos arriesgados: atuendos provocativos, salidas nocturnas, Etc.


Serían las mujeres con unos mayores niveles de formación e independencia las que más estarían expuestas a ser violadas. Estarían más expuestas a ser violadas aquellas mujeres con mayor determinación ante los requerimientos sexuales no deseados; lo que indicaría que muchas violaciones no llegan a producirse al ceder las mujeres ante relaciones sexuales impuestas. Por lo que al hecho de la violación habría que sumar el de la imposición de relaciones sexuales no deseadas, forma de violación que no figuraría en las estadísticas.

La sexualidad no siempre resulta una elección para la adolescente: un 15,4 por 100 de las chicas declaraban «haber sufrido una o varias relaciones sexuales “bajo coerción” o “a la fuerza”». Entre ellas, las tres cuartas partes de las relaciones impuestas lo habían sido por otros jóvenes y, con mayor frecuencia, por jóvenes conocidos.

La violación produce efectos devastadores que van más allá de los causados por la violencia ejercida. Las mujeres violadas pueden caer en profundas depresiones, pudiendo llegar a suicidarse, pueden cambiar su carácter volviéndose más retraídas, caer en el consumo de alcohol o drogas,… El sida o quedar embarazadas de su agresor son también sus posibles consecuencias. Las mujeres victimas de la violación sufren una doble agresión, a la del agresor se suma la de la familia y la comunidad. La mujer violada queda estigmatizada por una familia y una sociedad que depositan su honor en su cuerpo. En según que culturas puede ser asesinada por miembros de su propia familia para «lavar su honor» o sufrir su rechazo y el de la comunidad.

Lo cierto es que la tradición tribal iraquí no les deja elección: cuando una mujer es «mancillada» por una violación o por un acto sexual extramatrimonial, está poniendo en peligro el honor de su familia y de toda la tribu. A la violación se responde con represalias, pero lo primero es eliminar la «mancha», para lo que es necesario eliminar físicamente a la mujer

 

Explotación sexual

 

Según fuentes de las Naciones Unidas, durante la década 1990-2000, el tráfico de personas con destino en la prostitución se cobró 33 millones de víctimas, tres veces más que el tráfico de esclavos africanos durante cuatrocientos años calculado en 11.500.000 personas.

Este, también, es un crimen universal. Las mujeres captadas con engaños o por la fuerza pueden pertenecer a cualquier país, principalmente países donde la población sufre carencias económicas o países en guerra, y el destino puede ser su propio país o cualquier otro, en este caso, principalmente países ricos.

La explotación sexual convierte a las víctimas en esclavas. Los proxenetas se enriquecen manteniendo a las víctimas en condiciones infrahumanas, atemorizadas y amenazadas, obligadas a ejercer la prostitución en condicciones de explotación.

Desde el feminismo se ve como medio para combatir este tráfico el combatir la prostitución, acabar con el comercio sexual que, consideran, degrada a la mujer. El debate sobre la prostitución está abierto, existiendo grupos, entre ellos grupos de mujeres dedicadas a la prostitución, que consideran esta elección un derecho, y organizaciones feministas dispuestas a erradicarla.

 

Ablación del clítoris 


La ablación del clítoris, la mutilación genital femenina, es otra forma de violencia contra la mujer. Se calcula que anualmente se le practica a dos millones de mujeres. La ablación reduce a las mujeres a «una mera función reproductora» anulando su sexualidad

Las consecuencias de la ablación comienzan en el momento de la intervención con un dolor insoportable y la posibilidad de producir la muerte de la víctima; prolongándose las secuelas durante el resto de la vida con dolores crónicos, problemas durante el parto y generando en la mujer la imposibilidad de mantener relaciones sexuales satisfactorias. A las secuelas físicas habría que añadir las psíquicas: la mujer a la que se le ha practicado la ablación es consciente de la mutilación a la que ha sido sometida pudiendo perder su autoestima.

Es la expresión más visible de los esfuerzos del hombre por dominar a la mujer, su finalidad sería la de «calmar» las inclinaciones sexuales de la mujer y «garantizar su fidelidad al esposo».

La ablación se practica, principalmente, en comunidades de países africanos subsaharianos y, aunque mayoritariamente es practicada por comunidades musulmanas, también se practica en comunidades animistas, cristianas y judías. Entre los países donde se practica la ablación se encuentran: Nigeria, Senegal, Sudán, Egipto, Etiopía (de mayoría cristiana), Pakistán, Indonesia, Malasia,… «Es una tradición cultural y no religiosa, aunque coincida que sea en los países islámicos donde más frecuentemente se practique. […] En la mayoría de las comunidades musulmanas no se aplica la ablación, pero el imaginario social y religioso la ha asociado al Islam».

La ablación es, en muchos casos, llevada en secreto por las comunidades que la practican. Se trata de una tradición muy difícil de erradicar ya que puede ocurrir que padres, principalmente madres, aún mostrándose en desacuerdo, se sientan en la obligación de practicarla a sus hijas ante el temor de no poderlas casar.

La experiencia nos ha enseñado que no hay que dejar de repetir qué es la mutilación sexual para convencer de la necesidad absoluta de erradicar una práctica abyecta que reduce a las mujeres a una mera función reproductora y desprecia su dignidad como seres humanos.

 

Feminicidio

 

El feminicidio o femicidio es el homicidio de mujeres motivado por su condición de mujer. Se trata de un término más específico que el de homicidio y serviría para dar visibilidad a las motivaciones últimas de una mayoría de los homicidios de mujeres: la misoginia y el machismo; siendo «la forma más extrema de violencia contra la mujer».

El feminicidio es el crimen contra las mujeres por razones de género. Es un acto que no responde a una coyuntura ni actores específicos, pues se desarrolla tanto en tiempos de paz como en tiempos de conflicto armado y las mujeres víctimas no poseen un perfil único de rango de edad ni de condición socioeconómica. Sin embargo, existe mayor incidencia de la violencia en mujeres en edad reproductiva. Los autores de los crímenes tampoco responden a una especificidad ya que estos actos pueden ser realizados por personas con quienes la víctima mantiene un vínculo afectivo, amical o social, como por ejemplo familiares, parejas, enamorados, novios, convivientes, cónyuges, exconvivientes, excónyuges o amigos. También es realizado por personas conocidas, como vecinos, compañeros de trabajo y de estudio; de igual forma que por desconocidos para la víctima. Asimismo, puede ser perpetrado de manera individual o colectiva, e incluso por mafias organizadas.

 

El término feminicidio se está extendiendo, principalmente, en América Latina y el Caribe, siendo la castellanización de feminicide acuñado por Diana Russel y Jill Radford en su texto Feminicide. The politics of women killing, de 1992.

Flora Tristán, haciéndose eco de movimientos feministas, considera que la aceptación y extensión del término feminicidio permitiría evidenciar mejor la magnitud de este tipo de violencia contra la mujer, sería un tipo de homicidio específico en el que concurren causas históricas y que actualmente supone un grave problema social.

Los datos recogidos por el Centro de Mujeres de Perú (CMP) referidos a los años 2003, 2004 y 2005 revelaron que más del 64% de las víctimas de feminicidio mantenían una relación afectiva con el agresor; y únicamente el 12% de estos agresores eran desconocidos para el entorno de la víctima.

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Prevencion del maltrato

11.05.2010 21:20

La prevención se va a desarrollar principalmente en menores de 5 años, ya que a partir de esta edad es fundamentalmente la escuela la que tiene un papel principal en la actuación en el maltrato.

· Prevención primaria, dirigida la población general con el objetivo de evitar la presencia de factores estresores o de riesgo y potenciar los factores protectores.

Se recomienda

o Sensibilización y formación de profesionales de Atención Primaria en la detección y prevención del maltrato infantil.

o Intervenir en las "escuelas de padres" u otros centros comunitarios promoviendo valores de estima hacia la infancia, la mujer y la paternidad.

o Prevenir el embarazo no deseado, principalmente en mujeres jóvenes, mediante la educación sexual en centros escolares y en el Programa del Niño Sano.

o Búsqueda sistemática de factores de riesgo y factores protectores en la apertura de la Historia de Salud de Atención Primaria, recabando información de aspectos psicosociales, dinámica familiar etc.  De la población infantil atendida. Igualmente se debe actualizar dicha información en los controles sucesivos, evaluando la calidad del vínculo afectivo padres-hijos, los cuidados al niño, presencia de síntomas que sugieren abandono o carencia afectiva, actitud de los padres frente al establecimiento de normas y limites: azotes, castigos o correcciones verbales desproporcionadas.

o Intervenir en las consultas con amabilidad y empatía cuando observamos prácticas de castigo corporal que se establecen inapropiada menté en la relación padres e hijos (nalgadas, sacudidas, amenazas, reprimenda con abuso psíquico, y otros), discutiendo métodos alternativos de disciplina, refuerzos positivos a la buena conducta del niño y estableciendo objetivos de reducción de experiencias de confrontación padres-hijo.

o Utilizar una Guía Anticipadora dentro del Programa del Niño Sano para discutir a cada edad específica los requerimientos del niño (alimentación, higiene, sueño, cólico del lactante, rabietas, control de esfínteres, entre otros), reconocer la dificultad que entraña cada nuevo periodo del desarrollo, brindar orientación práctica en cuanto al establecimiento de disciplina constructiva y promover la estimulación del niño y el crecimiento emocional estable .

o Identificar los puntos valiosos y positivos de los padres, alabar sus esfuerzos, reforzar la autoestima y la competencia.

 

 

 

· Prevención secundaria, dirigida a la población de riesgo con el objetivo de reducir daños y atenuar los factores de riesgo presentes, potenciando los factores protectores.

Se recomienda:

o Reconocer situaciones de abandono o trato negligente en el niño, establecer estrategias contra el trato negligente concentrado en las necesidades básicas de los niños más que en las omisiones en la atención por los padres. Evaluar la situación de negligencia y consultar con Servicio de Protección al Menor.

o Reconocer situaciones de violencia doméstica o de abuso a la mujer como una medida efectiva de prevenir el maltrato infantil, 30 a 70 % de las familias en que se abusa de un adulto habrá abuso en menores.

o Reconocer las conductas paternas de disciplina inapropiada (amenazas, reprimendas, sacudidas, y otras). Ofrecer métodos alternativos de disciplina y reducción de experiencias de confrontación padres-hijos. Considerar remitir a la familia a un centro de psicología para educar en el "manejo del enfado y la ira”.

o Remitir a centros de salud mental a padres con adicción a alcohol, drogas o trastornos psiquiátricos. Recomendar el tratamiento por su médico de familia de los trastornos de ansiedad o depresivos.

o Conocer y ofrecer a las familias que lo precisen todos los recursos comunitarios de ayuda psicológica a adultos y niños, social, laboral o económica.

o Coordinar con el trabajador social de la zona objetivos, planes, estrategias y ayudas definidas para cada familia de riesgo.

o Visita domiciliaria realizada por enfermería a familias de alto riesgo, desde la etapa prenatal hasta los dos años de vida, con frecuencia mensual, duración de cada visita de 20 a 40 minutos y un contenido definido previamente para cada familia. La detección prenatal se realiza por el médico de familia y la matrona en los controles de la embarazada.

o Aumentar las visitas dentro del Programa del Niño Sano, estableciendo objetivos específicos de educación sanitaria (que aumenten la capacidad y habilidad para cuidar a su hijo y modificar actitudes o creencias sobre disciplina y necesidades psicoafectivas) y de seguimiento de las familias de riesgo. Se incluyen las recomendaciones y los métodos positivos de disciplina constructiva y estimulación del afecto y cariño entre padres e hijos.

 

Webgrafía

 

www.monografias.com/trabajos14/maltratomuj/maltratomuj.shtml

www.asapmi.org.ar/publicaciones/glosario/?id=370

www.asapmi.org.ar/publicaciones/glosario/?id=370edicacionespecialpr.tripod.com/id41.html

www.psicopedagogia.com/maltrato-infantil

www.ecovisiones.cl/informacion/maltratoinfantil.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Violencia_contra_la_mujer http://

www.informacionsexual.com/info/maltrato/ciclo.htm

   http://www.informacionsexual.com/info/maltrato/emocion.htm

 

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